Censos italianos anteriores a 1860

- Actualizado: 17 Jun 2017

Hacia atrás en el tiempo, podemos encontrar registros que detallan las composición de las familias. Los motivos por los cuales se elaboraron esos registros son variados: eclesiásticos o económicos, y muestran la misma información que los censos realizados más tarde, estos son los censos pre-unitarios, es decir anteriores a la Unificación italiana.

La tassa dei fuochi

A partir del siglo XIII se llevaron a cabo relevamientos periódicos de la población en las comunas y repúblicas italianas preunitarias: la enumeración tenía como objeto listar a los jefes de familias en unos libros llamados libri dei fuochi (libros de fuego), llamados así por i focolari (las chimeneas).

La chimenea de la casa, en la gran cocina, era el lugar más caliente, donde se refugiaban los ancianos y los niños durante las tardes de invierno. En las comunidades rurales italianas, il fuoco, la chimenea, era el corazón y la vida de la familia, un elemento unificador y socializador, símbolo de la casa propia y de la intimidad familiar. Como la vida de las familias se organizaban en torno a los focolari, los primeros censos contaban los fuochi es decir, las viviendas, y los impuestos (tasse) se pagaban por fuochi. Con el paso del tiempo se abandonó este método en favor de la cuenta única de las personas.

Poco a poco los recuentos de la población fueron quedando en manos de la iglesia romana con los registros parroquiales y con los estados de almas, que constituyen una anticipación del moderno registro del estado civil. Tales relevamientos del movimiento natural de la población fue sistemáticamente realizada por la iglesia a partir de las determinaciones adoptadas en 1563 por el Concilio de Trento.

Registros de Población

Cada región italiana tuvo un gobierno diferente, con procesos históricos diferentes y en consecuencia en cada una de ellas se generaron documentos diferentes, entre ellos los registros de población o censos, que de alguna manera fueron el antecedente del Anagrafe.

Estos censos pueden encontrarse en archivos comunales o en los archivos de estado italianos.

Mi experiencia

Buscando datos de mis antepasados, escribí al Archivo de Estado de Alessandria preguntando si allí se conservaban censos antiguos y si era posible obtener copias digitales de los mismos. La digitalización de las imágenes es una condición puesto que la ley italiana no permite que se tomen fotocopias de registros anteriores a 1850, atendiendo a su preservación.

Recibí una amable respuesta del director de dicho archivo, quien solicitó se examinen los censos existentes en sus archivos para ver si estos contenían datos de la comuna de mis ancestros. En su mensaje el director brinda un detalle de aquellos censos en los que aparecen datos de la localidad que me interesaba, en este caso San Giuliano Nuevo, una frazione de la comuna de Alessandria, detallando además el año en que fueron realizados. El costo de la digitalización fue de 1 euro por hoja escaneada, tarifa mínima impuesta por el Ministerio per i Beni e le Ativitá Culturali. 

Estos censos fueron puestos en custodia en el Archivo de Estado de Alessandria por parte del Archivo de la comuna de Alessandria luego de un alución. Son censos que fueron ordenados por el gobierno Sabaudo, cuando la Savoie francesa y el Piemonte formaban el Reino de Piemonte y Cerdeña y corresponden a la comuna de Alessandria y localidades cercanas.

Entonces, cada uno de nosotros puede dirigirse al Archivo de Estado de la provincia donde nacieron nuestros antepasados, o al archivo de la comuna donde nacieron o vivieron, preguntando si conservan censos y si pueden realizar copias digitalizadas de los mismos. También se puede buscar en los portales que enumeran el patrimonio de los archivos de estado, usando palabras claves como censimento, popolazione, fuocchi, etc. para ver si encontramos información sobre algún censo puntual que se conserve en el archivo que nos interesa.

Ver Modelo de Carta consultando al Archivo de Estado (o a archivos comunales) si conservan censos anteriores a 1866.

Dos advertencias

Muchos de estos documentos pueden haberse destruido o perdido. Es verdad. Si no, recordemos que durante la peste del siglo XVII se quemaron miles de archivos por considerarse que el papel viejo era portador de enfermedades. Lo mismo sucedió durante la revolución francesa: destruir los papeles viejos significaba destruir privilegios. Y a esto agreguemos los desastres naturales, los conflictos bélicos y la desidia de los hombres.

Por otro lado, tratándose de manuscritos del siglo XVII y XVIII, existe la prohibición de fotocopiarlos, atendiendo a su preservación, por lo tanto, es necesario que un archivista o un párroco, esté dispuesto a transcribir los datos que buscamos