La murra

Publicado en Agosto de 2009

Muchos de nosotros hemos crecido viendo a nuestros abuelos jugar a la murra, en unos intensos campeonatos llenos de pasión. Aún hoy, muchos descendientes de aquellos italianos practican este juego.

La murra es un juego feroz, rapidísimo, que hace cambiar fortunas de mano de un momento para otro y que se juega... ¡con nada!

Ese juego, de una simpleza elemental, consiste en adivinar un número de dedos. Cada jugador, en la mano derecha con la que juega, dispone de cinco dedos y en cada lance (iba a decir mano pero puede llevar a confusión) extiende su extremidad mostrando un número de dedos que puede ir de cero a cinco, claro.  Por ejemplo, si hace la "V" de la victoria estará mostrando dos dedos. 

Los otros jugadores hacen lo propio.  Si bien uno sabe cuántos dedos piensa mostrar ignora cuantos mostraran lo demás. Ahora bien, al mostrar la mano el jugador dice, al unísono y en voz alta, un número: "el que él estima que será el resultado de la suma de todos los dedos mostrados por el total de jugadores", es decir, si juega él sólo con un cofrade, el número que dirá estará comprendido entre cero y diez.  Si juegan tres personas, entre cero y quince... y así (hasta un determinado máximo, ya que al aumentar el número de jugadores, la probabilidad de acertar el valor de la suma decrece...)

La explicación de las reglas del juego lo muestran como sencillo... ¡el asunto es jugarlo", ya que:

a) no queda testimonio escrito de la cantidad de dedos de cada lance.
b) la suma hay que hacerla "a mil por hora y mirando para todos lados"
c) hay que escuchar con atención el número que dice cada jugador, para ver si es verdad que quien dice que ganó ese lance dijo el número correcto o está tratando de hacer trampa.