Proceso migratorio y búsqueda de partidas parroquiales o civiles

Proceso migratorio y búsqueda de partidas parroquiales o civiles

Esa nota forma parte de un grupo de notas titulado ¿Cómo ubicar una partida parroquial o civil?

El proceso de inmigración

Desde un comienzo los gobiernos patrios fomentaron la inmigración y colonización en nuestro territorio. Un decreto de 1812, protegía a los extranjeros y sus familias que vinieran a trabajar y cultivar los campos, dándoles tierras en propiedad, e inició una larga serie de disposiciones tendientes a estimular la corriente inmigratoria para despertar así las fuentes productoras del país.

El hecho de que el asentamiento español de Río del Plata estuvo dominado por los vascos-españoles, contribuyó ampliamente al asentamiento de los Vascos franceses en el litoral argentino a partir de 1825.  En la medida en que se ganaban territorios en la Frontera Sur, fueron muchos los intentos y ensayos de colonización que fracasaron en ese período y hasta mediados de 1850.

Con el período constitucional comenzó la efectiva inmigración y colonización europeas. Las provincias que mayor importancia dieron a la colonización de sus tierras fueron Santa Fe y Entre Ríos. En la primera, el contrato celebrado por el gobierno con Aarón Castellanos permitió la fundación de la célebre colonia Esperanza, considerada la primer colonia agrícola argentina, de importancia fundamental para el progreso de la zona.
En Entre Ríos, el mismo Urquiza se destacó como uno de los más entusiastas emprendedores de la colonización del suelo entrerriano. La colonia San José, fundada por él, reunió gran número de extranjeros y dio origen a Colón, uno de los centros agrícolas más importantes de la provincia. Innumerables colonias poblaron Entre Ríos.

Si bien la provincia de Corrientes fue la primera provincia que contrató la colonización de su suelo, no alcanzó a lograr resultados positivos. En otras partes, la falta de tierras fiscales y su elevado precio atentaron contra la formación de colonias. En Buenos Aires, los centros ubicados en Baradero, Chivilcoy, Mercedes, Bahia Blanca, Nueve de Julio, iniciaron un proceso de colonización que, en general, no fue tan explosivo como en otras provincias.

La provincia de Santa Fe

En la primera mitad del siglo XIX el sur santafesino vivía una existencia vegetativa; su matiz dominante era el estancamiento dado por las continuas incursiones de indígenas, y por ser el escenario preferido de la guerra civil. El Río Paraná no podía ser utilizado como vía de comunicación al exterior por la política porteña, y todo ello agravado por dificultades climáticas. Esta provincia fue prácticamente la primera que tuvo casi la totalidad de sus territorios comprendidos dentro de la Frontera Sur.

La llegada de inmigrantes extranjeros, la entrega de territorios fiscales y la formación de colonias fueron parte de la «utopía agraria» soñada por Sarmiento y Alberdi e impulsada por los dirigentes luego de 1852. Sus resultados fueron más modestos que las expectativos, con excepción del centro y sur de Santa fe, donde las colonias sentaron las bases del desarrollo agrícola de la provincia. La provincia de Santa Fe se encontraba desbastada por la larga guerra y apenas comenzaba a instalar las bases de su futura prosperidad mediante la promoción de colonias.

La fundación de la colonia Esperanza iniciaría un proceso de notable crecimiento poblacional y económico que tendría su centro en la provincia de Santa Fe. A la provincia de Santa Fe comenzaron a arribar los primeros colonos que luego se dirigirían a poblar otras provincias como Córdoba o la zona limite entre las provincias de Santa Fe y Buenos Aires

Cuando Urquiza abrió el río a la navegación exterior, habilitando el puerto de Rosario, se produjo una gran modificación. Hasta ese momento Santa Fe había sido indiscutiblemente el principal núcleo urbano de la provincia por su población, riqueza, importancia comercial, militar y religiosa. Pero, al abrir el puerto Rosario comenzó a tomar ventaja a la capital del norte.

El movimiento portuario generó importante beneficios económicos que junto a otros factores, ayudaron al incremento de la expansión agrícola al sur de Santa Fe, e incidieron en que Rosario se constituyera en un polo de atracción masiva de migración de argentinos y extranjeros.

El ferrocarril se fue extendiendo, llegando en 1866 a Cañada de Gómez y en 1870 a Córdoba, convirtiéndose en clave de la pampa húmeda y haciendo de Rosario una ciudad “gringa”. Llegaban vapores de línea desde Génova y Nápoles, así se instala el Asilo de Inmigrantes.

Comenzó un crecimiento vertiginoso de la población, creándose nuevos pueblos, con la consecuente necesidad de asistencia espiritual que requerían los colonos y creación de nuevas parroquias.

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