Compañía de navegación

Fratelli Lavarello

Italiana
Período1886-1891
Sede / puerto baseGénova
Ruta / servicioGénova – Sudamérica. La ruta de Fratelli Lavarello llegaba hasta Rosario, Santa Fe, no terminaba en Buenos Aires. Por eso uno de los barcos llevaba el nombre de dicha ciudad.
Barcos a Sudamérica8

Società di Navigazione a Vapore Fratelli Lavarello (Génova, 1887-1891)

Muerto el fundador de la compañía G.B. Lavarello & Co en 1881 y liquidada su empresa en 1883, el apellido Lavarello desapareció durante cuatro años de la ruta sudamericana. En 1887 volvió: Pietro y Enrico Lavarello, hijos de Giovanni Battista, fundaron en Génova la Società di Navigazione a Vapore Fratelli Lavarello para continuar el nombre y el negocio de su padre. Los tres vapores que habían sobrevivido a la liquidación estaban ya en manos de Matteo Bruzzo, el antiguo socio, así que los hermanos tuvieron que empezar de cero: encargaron buques nuevos al mismo astillero que había construido los de su padre, J. Wigham Richardson & Co., del Neptune Yard, en Low Walker-on-Tyne, Inglaterra.

El primero llevó, como correspondía, el nombre del fundador. El Giovanni Battista Lavarello, de casco de hierro y una hélice, zarpó de Génova el 12 de enero de 1887 en su viaje inaugural a Montevideo y Buenos Aires, con escala en San Vicente, en Cabo Verde, para cargar carbón. Llegó al puerto uruguayo en veinte días y regresó en veintitrés, tocando Santos y Río de Janeiro. Entre 1887 y 1889 lo siguieron tres gemelos del mismo astillero: el Rosario, el Adelaide Lavarello y el Città di Genova. Eran buques mixtos de pasajeros y carga, de menos de 2.000 toneladas y unos diez u once nudos: lentos, chicos y baratos de operar, exactamente lo que pedía el negocio de la emigración.

En 1889 la compañía apostó fuerte. Botó el Aquila, de 2.627 toneladas, con casco de acero y —cosa infrecuente para la época— dos hélices, que inició su viaje inaugural desde Génova el 7 de septiembre de 1889 con el pasaje completo: 30 plazas de primera clase y 1.100 de tercera. Alcanzaba quince nudos frente a los doce de sus predecesores y llegaba al Río de la Plata en diecisiete días. El objetivo era transparente: competir con el Nord America de La Veloce, es decir, con la compañía nacida de la liquidación de la empresa del padre. Ese mismo año los hermanos sumaron dos vapores de segunda mano comprados a la Hamburg American, el Mentana (ex Westphalia, de 1868) y el Città di Napoli (ex Silesia, de 1869), ambos de más de 3.000 toneladas.

La apuesta salió mal. El Aquila devoraba carbón, y en menos de dos años, tras navegar con pérdidas considerables, fue vendido en Buenos Aires al gobierno de Chile, que lo empleó como transporte Casma durante la guerra civil de 1891. Algo parecido pasó con el Città di Venezia, un buque de 3.794 toneladas encargado a C.S. Swan & Hunter que zarpó de Tyneside rumbo a Génova el 1 de diciembre de 1890 y nunca llegó a navegar para la compañía: se vendió antes y terminó como Spartan del Rotterdam Lloyd. Dos ventas de esa magnitud en tan poco tiempo eran una señal difícil de disimular.

El golpe final fue humillante. En febrero de 1891, los agentes de Cory Brothers, la firma londinense exportadora de carbón, se negaron a suministrarle combustible al Giovanni Battista Lavarello cuando hizo escala en San Vicente: la noticia de las dificultades financieras ya circulaba por los puertos, y nadie quería fiarle a los Lavarello. En una reunión de acreedores celebrada el 14 de marzo de 1891 se decidió la liquidación de la sociedad. Los seis vapores sobrevivientes fueron adquiridos por La Veloce, que los rebautizó a casi todos.

La compañía había durado cuatro años. Es un detalle con cierta melancolía: las dos generaciones de Lavarello, la del padre pionero y la de los hijos que quisieron continuarlo, terminaron alimentando la flota de la misma empresa, la que había nacido de las manos del socio del padre.

Barcos de esta compañía (6)