Apellidos italianos terminados en i
¿Por qué tantos apellidos italianos terminan en -i?
La cuestión de los apellidos que terminan en -i ha sido muy debatida entre los lingüistas ya que tiene un interés teórico, ya que demostraría que un grupo familiar podría tener sido nombrado por un plural.
En los inicios, el apellido, la mayoría de las veces era una etiqueta oficial y artificial que el portador, especialmente en el campo, sólo usaba cuando estaba obligado (por ejemplo, en los actos notariales); el resto del tiempo la gente se nombraba de forma completamente diferente. Pero la denominación oficial, la etiqueta, permaneció y acabó imponiéndose en los documentos escritos.
En la Edad Media los notarios redactaban sus escrituras en latín, y no en la lengua que hablaba la mayoría de la población y su notación de nombres y apellidos individuales debería ser, en consecuencia, un «punto de encuentro» entre la forma vulgar y una forma latina o latinizada.
Numerosos apellidos italianos terminan en i porque derivan en gran parte de aquellas fórmulas notariales latinas, en las que se registraron patronímicos. Veamos un ejemplo:
- en un acta notarial Pietro hijo de Martino fue escrito como Petrus filius Martini y con el tiempo «filius» desapareció .
La terminación en i se fue incorporando a otro tipo de apellidos, como los que derivan de topónimos:
- en Lombardía, el apellido Inzaghi se formó a partir de Inzago, de Galbiate Galbiati, de Turate Turati, etc.
Lo mismo ocurrió con los derivados de nombres derivados de oficios o apodos:
La terminación i se referiría a «grupos familiares»
La -i de los apellidos italianos sí representa, en principio, la terminación del genitivo masculino singular latino utilizado por los notarios para la redacción de sus escrituras. Denominaciones que parecen aplicarse, más que a familias en el sentido restringido de la palabra, a grupos familiares, diría gustosamente a gentes, a tribus, viviendo en la misma casa, en la misma calle quizás.
No obstante, existen numerosas excepciones, por ejemplo:
- Paoli es considerado por algunos autores, solo una adaptación de Pauli del latín notarial.
Los orígenes de la terminación -i en los apellidos italianos
Este es el nombre de una publicación realizada en 1947 por Paul Aebischer. Paul Aebischer (1897–1977) fue un filólogo, lingüista y romanista suizo, especialista en lenguas románicas y en onomástica (el estudio de los nombres propios). Fue profesor en la Universidad de Friburgo (Suiza), donde desarrolló gran parte de su carrera académica, y es reconocido por sus estudios rigurosos sobre toponimia (nombres de lugares) y antropónimos (nombres de personas), particularmente en el ámbito de las lenguas latinas, como el francés e italiano.
Como mencionábamos anteriormente, durante mucho tiempo, los estudiosos han intentado explicar por qué tantos apellidos italianos terminan en -i, como Martini, Paoli o Benedetti. La explicación más común sostenía que esta terminación se debía a un plural, como si esos apellidos representaran a una familia entera (por ejemplo: «los Martini»). Sin embargo, en este trabajo, el autor Paul Aebischer plantea otra hipótesis: la terminación -i proviene del genitivo singular latino.
El genitivo es un caso gramatical del latín (y otras lenguas antiguas) que indica pertenencia o relación. Por ejemplo:
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Petrus filius Pauli = «Pedro, hijo de Pablo»
Aquí, Pauli es el genitivo de «Paulus», y significa «de Pablo».
En el latín clásico y medieval, esta forma se usaba para identificar a alguien como «hijo de» otra persona, lo cual fue común en las escrituras notariales de la Edad Media. Según Aebischer, esta estructura originó muchos apellidos italianos modernos.
Aebischer analiza miles de documentos notariales medievales de diferentes regiones de Italia (Toscana, Emilia, Roma, Nápoles, etc.). En ellos encuentra varias formas de registrar nombres:
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Nombre único: Por ejemplo, Petrus (Pedro).
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Nombre con filiación:
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Petrus filius Pauli = Pedro, hijo de Pablo (usa el genitivo Pauli)
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Petrus de Paulo = Pedro, de Pablo (más común en el centro-sur)
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Petrus Pauli = Pedro de Pablo (abreviación frecuente en Toscana y Emilia)
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Aebischer observa que con el tiempo, especialmente en el norte y centro de Italia, esta última forma (Petrus Pauli) se transformó en un apellido hereditario: Pauli, Martini, Benedetti, etc.
Además, desmiente la teoría de que el -i represente un plural, ya que no existen formas que correspondan a «de los Pablo» como Paulorum o de Paulis, lo cual sería esperable si se tratara realmente de un plural.
Diferencias regionales
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En Toscana y Emilia, la forma abreviada Petrus Pauli (Pedro de Pablo) se convirtió en la más común y fue la que dio origen a apellidos terminados en -i.
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En otras regiones como Campania o el Lacio, se usó más la forma Petrus de Paulo, sin derivar tanto en apellidos en -i.
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En documentos más antiguos, se ven formas completas como Petrus filius Pauli, que luego se simplifican por razones prácticas.
Aebischer concluye que la terminación -i en los apellidos italianos tiene su origen en el caso genitivo del latín, no en una forma plural. Fue el uso notarial de la Edad Media, en latín, el que introdujo estas formas como una manera precisa y formal de indicar filiación (hijo de…), y con el tiempo, estas fórmulas se convirtieron en apellidos permanentes.
Así, apellidos como Paoli, Benedetti, Franchi o Martini no significan «los Paolos» o «los Benedettos», sino que provienen de una forma latina que indicaba descendencia, como «Pedro, hijo de Pablo».
Estadísticas
La terminación -i es mucho más frecuente en el Norte, mientras que en el Centro y Sur de Italia, los apellidos generalmente tienen otras terminaciones vocálicas (o, a, u), a veces también acentuadas, debido a orígenes lingüísticos debido a historias muy diferentes.
Si tomamos los 100 más frecuentes en las 20 regiones italianas, terminan con i solo 847 apellidos de 2000; 526 terminan en -o, 233 terminan en -a, 151 finalizan con -e, 60 en -n, 44 en -r, 41 en -s, 28 en -u y 70 terminando con otras letras.
Fuentes consultadas
- Dauzat, A. (1947). La formation des noms de famille italiens. Revue Internationale d’Onomastique, 1(2), 65–75. https://www.persee.fr/doc/rio_0995-872x_1947_num_1_2_968
- Dauzat, A. (1947). La formation des noms de famille italiens. Revue Internationale d’Onomastique, 1(2), 65–75. https://www.persee.fr/doc/rio_0995-872x_1947_num_1_2_968
- Cirelli, L. (2021, 12 agosto). Perché molti cognomi italiani finiscono con -i. LinkedIn. https://www.linkedin.com/pulse/perch%C3%A9-molti-cognomi-italiani-finiscono-con-i-lorenzo-cirelli
