De esta antigua palabra surgieron en italiano castello y numerosos nombres de lugares y apellidos. Por eso encontramos una gran variedad de formas relacionadas: Castello, Castelli, Castellano, Castellani, Castellari, Castellazzi, Castellini, Castelletti, Castellucci, Castelluccio, Castelluzzo, Castellaro, Castelletto, Castelfranco, Castelnuovo, Castelvecchio, Castiglione y Castiglioni, entre otras.
Distintos autores coinciden en relacionar Castello con castello y con numerosos topónimos italianos derivados de esta palabra.
El apellido pudo surgir como un apodo para una persona que vivía cerca de un castillo, que trabajaba en él o que tenía alguna relación de dependencia con una fortificación. Pero también pudo ser un apellido de origen geográfico, utilizado para identificar a alguien que procedía de un lugar llamado Castello o de alguno de los numerosos sitios cuyos nombres contienen esta raíz.
Esta última posibilidad es especialmente importante. En Italia existen numerosos topónimos formados a partir de castello, por lo que el apellido pudo aparecer de manera independiente en distintas localidades.
El estudioso italiano F. Miranda incluye dentro de esta misma familia a Castellano, Castellani, Castellaro, Castellazzi, Castello y Castelluccio, considerando que probablemente proceden de apodos relacionados con la residencia o dependencia respecto de un castillo, o bien de topónimos formados a partir de castello.
Por su parte, E. De Felice señala que el apellido Castello está difundido por toda Italia, aunque algunas formas relacionadas presentan una marcada distribución regional. Entre ellas menciona Castiello, característico de la zona de Nápoles; Castellaneta, propio de Puglia; Castioni, de Lombardía; y Castellari, predominante en el norte de Italia.
La raíz castello dio lugar a numerosos apellidos mediante diferentes procesos de formación. Castelli puede entenderse como una forma plural o derivada de castello. Castellano y Castellani, en cambio, pueden tener un origen relacionado con nombres de lugar o con denominaciones de carácter gentilicio.
También encontramos formas diminutivas, como:
- Castelletto
- Castellini
- Castelletti
- Castellucci
- Castelluccio
- Castelluzzo
A ellas se suman otros apellidos y topónimos como Castellaro, Castellazzi, Castelfranco, Castelnuovo y Castelvecchio.
No todas estas formas tienen necesariamente un único origen familiar. Muchas pudieron surgir independientemente en diferentes lugares de Italia a partir de la misma raíz.
Dentro de esta familia aparece también Castiglione, aunque su evolución lingüística fue diferente.
