Deformaciones de los apellidos italianos en Argentina
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En el marco de los estudios sobre la Age of Mass Migration —el gran ciclo migratorio comprendido entre 1850 y 1920, cuando más de 50 millones de europeos se trasladaron a América—, una investigación del economista Santiago Pérez (Universidad de California, Davis) comparó listas de pasajeros y censos de inmigrantes italianos en Estados Unidos y Argentina. Aunque el estudio tenía como objetivo principal analizar las trayectorias económicas de los inmigrantes en ambos destinos, surgió un hallazgo metodológico llamativo: en los registros argentinos las discrepancias ortográficas de los apellidos fueron mucho más frecuentes que en los registros estadounidenses.
¿Por qué en Argentina hubo más cambios que en Estados Unidos?
La menor distancia lingüística entre el italiano y el español facilitó la «castellanización» de muchos apellidos en Argentina. Además, no existía una presión institucional fuerte para uniformar la escritura, lo que permitió que se aceptaran y reprodujeran variantes sin mayor control. En cambio, en Estados Unidos los registros tendieron a mantener con mayor fidelidad la grafía original italiana, en parte porque la mayor distancia entre el italiano y el inglés no ofrecía «atajos» gráficos hacia formas locales.
Hay también un factor demográfico: en Argentina, los apellidos italianos llegaron a una sociedad donde ya existían apellidos españoles ortográficamente similares. La castellanización no solo simplificaba la escritura, sino que fusionaba apellidos italianos con apellidos hispanos preexistentes de otra etimología, borrando la identidad de origen.
¿El apellido fue cambiado en el puerto de arribo?
Uno de los relatos más conocidos sobre la experiencia de los inmigrantes es que, al arribar al país de acogida, las autoridades portuarias preguntaron por su nombre y apellido, y este fue escrito en los registros por su fonética —es decir, por su pronunciación—. Y fue en ese momento cuando el apellido quedó deformado.
Historias de este tipo son muy frecuentes, pero no siempre reflejan la realidad de los hechos. La idea de que el apellido de una familia entera fue cambiado por una circunstancia fortuita —como que un oficial del puerto anotaba lo que escuchaba— no es totalmente cierta.
Este es el primer mito. Muchas listas de pasajeros no fueron creadas en los puertos de entrada, sino en los puertos de partida (comentamos sobre este tema al hablar de las actas de inspección marítima de Argentina). Durante el trámite de inmigración en el puerto argentino, el inmigrante se encontraba frente a un inspector que ya tenía una lista de pasajeros confeccionada en el exterior, generalmente —aunque no siempre— en el país de origen.
No obstante, sí existen casos, y los datos de muchos extranjeros fueron modificados al escribirse incorrectamente en los puertos de entrada.
Otras personas también pudieron cambiar la escritura del apellido
Muchos funcionarios de inmigración y registros civiles no estaban familiarizados con las sutilezas de las lenguas extranjeras, lo que llevaba a errores en la transcripción de los apellidos. El inmigrante tuvo contacto con muchas personas que tenían la posibilidad de escribir en registros oficiales y que eran de habla española: sacerdotes, oficiales del registro civil, maestros, policías, comerciantes, arrendatarios.
El contacto con estas personas explica mucho sobre los pequeños cambios, a través del tiempo, en el deletreo de ciertos nombres y apellidos. Pensemos en aquellos curas viajeros que recorrían largas extensiones de territorio bautizando a los jóvenes pobladores: es muy probable que no requirieran documentación alguna para probar la identidad y, por tanto, la forma de escritura del apellido.
Y también hubo cambios porque los mismos inmigrantes incurrían en errores al dar sus datos. Muchas veces, fueron los propios inmigrantes quienes optaron por adaptar o simplificar sus apellidos para facilitar su integración en la sociedad de acogida. Este proceso de deformación no solo fue una respuesta práctica a las dificultades lingüísticas, sino también un acto simbólico de adaptación y asimilación a la nueva cultura, marcando el inicio de una nueva identidad para muchos migrantes.
Tipos de cambios más comunes en apellidos italianos
Veremos algunas de las deformaciones más frecuentes en los apellidos italianos al ser escritos tal como se pronuncian en el país de origen, observadas en la guía telefónica, al revisar registros genealógicos, en bases de datos como Dateas y en tantas otras oportunidades de investigación e intercambio social.
En los registros históricos, los apellidos italianos pueden presentar distintos tipos de modificaciones:
Adaptación fonética: Gnocchi → Ñoqui
Simplificación ortográfica: Capello → Capelo
Castellanización: Quaranta → Cuaranta
Pérdida de tildes italianas: Macrì → Macri
Confusión con apellidos españoles similares: Castanò → Castaño
Traducción directa al español: Bianco → Blanco
Variantes en prefijos y apóstrofes: D’Angelo → Dangelo
Estas variantes pueden coexistir en documentos oficiales y no siempre implican un cambio deliberado.
La letra G
Delante de ‘a’, ‘o’, ‘u’ se pronuncia tal cual en castellano. Pero delante de ‘e’, ‘i’ el sonido es similar a nuestro ‘ye’ o ‘yi’.
Pagella → Payella (sobre la pronunciación de la «ll» en italiano, ver nuestra guía aparte)
Gerardi → Yerardi
Con ‘h’ intercalada (es decir, ‘ghe’ o ‘ghi’) se pronuncia como ‘gue’ y ‘gui’ en español.
Ardenghi → Ardengui
Menghini → Menguini
Pero también, en relación a la letra G, pudieron producirse deformaciones como las que ocurrieron en mi familia:
Perugini → encuentro actas parroquiales, civiles y censos donde personas de mi árbol genealógico aparecen como Perujini, Peruggini.
👉 Tipo de cambio: adaptación fonética (ye/yi, gue/gui) y variantes ortográficas.
La combinación G + N
La combinación ‘gn’ se pronuncia como la ‘ñ’ patrimonio del diccionario español.
Gnocchi → Ñoqui
Agnese → Añese
Pignataro → Piñataro
Bagnato → Bañato
Campagna → Campaña
Costamagna → Costamaña, Costamaño
👉 Tipo de cambio: sustitución fonética directa.
El grupo consonántico GLI
«Gli» se pronuncia como una elle palatal (similar al sonido de «llavero» en español rioplatense tradicional). De allí que algunos apellidos fueran también «regularizados al español» o escritos por su fonética en diferentes registros:
Pigliacampo → Pillacampo
Scognamiglio → Escoñamilio
Minaglia → Minalla, Minaya
👉 Tipo de cambio: sustitución fonética directa.
La combinación S + C
Uno de los sonidos típicos del italiano que no tienen correspondencia en español es el que forman las letras «sc»:
sc + e o i → sce, sci, y se pronuncia similar a como pronunciamos en Argentina ‘she’ o ‘shi’
sc + a, o, u → en este caso se antepone una i: scia, scio, sciu, y se pronuncia de modo similar a shia, shio, shiu
Esto dio lugar a deformaciones en algunos apellidos como:
Pescetti → Pesetti, Peseti
Piscicelli → Pissicelli
Scia → Shia
Sciaboni → Schaboni, Schavoni
👉 Tipo de cambio: aproximación fonética sin equivalente en castellano.
La letra C
La C delante de ‘e’, ‘i’ se pronuncia como ‘che’ o ‘chi’ en español.
Francese → Franchese
Dolce → Dolche
Ronci → Ronchi
Con ‘h’ intercalada (es decir, ‘che’ o ‘chi’) se pronuncia como ‘que’ y ‘qui’ en español.
Bianchi, Bianchini → Bianqui, Bianquini
Biancheri → Bianqueri
Cecchi → Chequi
Cecchini → Chequini
Franceschi → Francesqui, Franchesqui, Franchesquini
Marchetti → Marquetti
Marchesini → Marquesini
Marchisio → Marquisio
Ronchi → Ronqui
👉 Tipo de cambio: reescritura ortográfica para conservar la fonética.
La letra Q
La diferencia está en que el italiano conserva la U después de la Q en todos los casos y siempre la pronuncia, mientras que en español la U se omite en la escritura o en la pronunciación según la vocal que siga. Esa divergencia ortográfica explica por qué muchos apellidos italianos con Q fueron «castellanizados» en Argentina con CUA, CUE, CUI.
Quadrelli → Cuadrelli
Quaglia → Cuaglia, Cualia
Quaranta → Cuaranta
👉 Tipo de cambio: castellanización ortográfica.
Las consonantes dobles
Las consonantes dobles, en italiano, se pronuncian alargando su pronunciación. Pero el castellano no conserva consonantes dobles (salvo la «rr» y la «ll», que tienen función propia), lo que llevó a simplificaciones:
Capello → Capelo
Cavallero → Cavalero
Massera → Masera
Masocco → Masoco
Paretti → Pareti
Piccio → Pichio, Picho, Pizzo
Pollero → Polero
Vasallo → Vasalo
Pappalardo → Papalardo
Bertolini → Bertolini se mantiene, pero formas como Mazza → Maza, Rossi → Rosi o Cappello → Capello son cotidianas en registros argentinos
👉 Tipo de cambio: simplificación ortográfica.
Las tildes graves italianas
El italiano marca con tilde grave (à, è, ò, ì, ù) la sílaba tónica final de muchos apellidos, especialmente los del sur de Italia (Calabria, Sicilia, Lucania, Salento). El español argentino no usa tildes graves: al transcribir el apellido, el funcionario eliminaba la tilde, la convertía a tilde aguda, o la quitaba del todo.
Calà → Cala
Macrì → Macri
Mazzà → Mazza
Condò → Condo
Sinitò → Sinito
Donzì → Donzi
Borzì → Borzi
Pistarà → Pistara
Cusumà → Cusumano (regularización completa con agregado de sílaba final)
Este fenómeno es especialmente fuerte en apellidos de origen griego-bizantino del sur de Italia (Calabria, Lucania y Salento), donde la tilde grave final es marca etimológica griega. Según un cotejo de 463 apellidos griegos del sur italiano contra el padrón argentino de RENAPER, casi la mitad de ellos (46%) figuran en Argentina sin la tilde original.
👉 Tipo de cambio: pérdida de marca ortográfica italiana por la falta de tilde grave en español.
Confusión con apellidos españoles ortográficamente similares
Este es el caso más sensible para los descendientes. Cuando un apellido italiano perdía su tilde grave, en muchos casos terminaba fusionado gráficamente con un apellido español preexistente que tenía otra etimología completamente distinta.
El caso paradigmático es Castanò → Castaño:
Castanò es un apellido italiano de Calabria, de origen griego-bizantino, documentado por el lingüista Gerhard Rohlfs en su Dizionario onomastico della Calabria (1979). Su etimología remite al término griego antiguo kástanon (castaña) en un sentido onomástico-toponímico.
Castaño es un apellido español, del latín castaneus, asociado al oficio de cultivador o vendedor de castañas, o al color del cabello.
Son dos apellidos con historia onomástica completamente distinta, pero al perder la tilde grave, el Castanò italiano se transcribía como Castaño en los registros argentinos y se fundía visualmente con el apellido español. Los descendientes de un Castanò calabrés pasaban a ser indistinguibles, en los papeles, de los descendientes de un Castaño español.
Otros casos similares documentados en el padrón argentino:
Lucianò (calabrés griego) ↔ Luciano (italiano panitaliano)
Rodà (calabrés griego) ↔ Roda (italiano y de otras tradiciones)
Calò (calabrés griego) ↔ Calo (apellido del sur de Italia más general)
Mazzà (calabrés griego) ↔ Mazza (apellido italiano panitaliano y también español)
👉 Tipo de cambio: fusión gráfica con apellido extranjero similar, con pérdida de identidad onomástica.
Para descendientes argentinos, esto significa una revelación genealógica frecuente: lo que parecía un apellido español puede tener, en realidad, raíces italianas y griegas, ocultas tras un siglo de simplificación ortográfica.
Traducción directa al español
En algunos casos, los inmigrantes —o sus descendientes inmediatos— optaron por traducir directamente su apellido al español, especialmente cuando este tenía un significado transparente. Esto no es una deformación involuntaria sino una decisión consciente:
Piccolo → Chico
Chiesa → Iglesia
Bianco → Blanco
Neri → Negro
Bello → Bello (se mantiene gráficamente pero cambia la pronunciación)
Rossi → Rojo (caso menos frecuente, pero documentado)
👉 Tipo de cambio: traducción semántica voluntaria.
Aclaración importante: la traducción directa no es lo mismo que la deformación fonética. Es un acto deliberado de adaptación cultural, no un accidente de transcripción.
Aféresis y acortamientos
Apellidos largos perdían la primera sílaba con el tiempo, especialmente en boca de los descendientes nacidos en Argentina:
Esposito → Posito, Spósito (apellido típico de niños expósitos del Reino de las Dos Sicilias)
Acquaviva → Quaviva
Anceschi → Ceschi
Incognito → Cognito
👉 Tipo de cambio: simplificación silábica por uso oral.
No todas las variantes son deformaciones
Es importante aclarar que no todas las diferencias en la escritura de un apellido son producto de un error o de una modificación en el país de inmigración.
En muchos casos, se trata de apellidos distintos que ya coexistían en Italia con grafías similares o variantes regionales. Por eso, antes de asumir una deformación, conviene verificar si ambas formas existen en registros italianos.
Tomando como ejemplo algunos apellidos mencionados anteriormente:
Ronci y Ronchi son dos apellidos italianos diferentes, tal vez con una misma raíz y un mismo origen, pero ambos presentes en Italia como apellidos autónomos.
Francese y Franchese también lo son.
Mauceri, Maucieri y Maugeri son tres formas hermanas del mismo apellido siciliano, ya documentadas las tres en Italia con distribuciones provinciales distintas; no son deformación argentina sino variación dialectal italiana.
Cusimano y Cocimano son par hermano italiano: ambos en Italia.
En Ancestros Italianos también encontrarás información sobre los apellidos más comunes en Argentina, incluidos los italianos.
Cómo detectar si un apellido italiano ha sido deformado
Los apellidos italianos se caracterizan por su enorme variedad: a partir de un mismo nombre original pudieron surgir múltiples formas, dando lugar a verdaderas «familias» de apellidos. Reconocer estas variantes es fundamental en la investigación genealógica, ya que permite localizar registros que pueden aparecer bajo distintas grafías de un mismo apellido. Esto amplía considerablemente las posibilidades de encontrar información relevante sobre los antepasados que se buscan.
También es importante distinguir si se trata de una variante que ya existía en Italia o de una deformación producida en el país de inmigración, como ocurrió con frecuencia en Argentina.
Para saber si un apellido (el tuyo u otro) pudo haber cambiado, algunas ideas útiles:
- Comparar con versiones en Italia: buscar el apellido original en registros italianos (onomástico, censos, registros parroquiales).
- Ver si hay una versión similar con diferencia de una o dos letras.
- Analizar fonética: cómo sonaría el apellido en italiano y cómo lo podría oír un hispanohablante.
- Verificar uso de artículos, preposiciones y apóstrofes: las formas como «di», «de», «del», «lo», «la» presentes en el apellido italiano original a veces se fusionan con la palabra siguiente. «D’Angelo» puede convertirse en «Dangelo», «De Angelo» o «D Angelo».
- Revisar tildes graves: si el apellido familiar termina en vocal (Cala, Macri, Roda, Mazza, Condo), conviene preguntarse si la forma original tenía tilde grave italiana (Calà, Macrì, Rodà, Mazzà, Condò). Si la tradición familiar viene de Sicilia, Calabria o el sur de Italia, esto es muy probable.
- Revisar documentos antiguos: actas de nacimiento, matrimonio, migración, pasaportes. Ver si hay variantes registradas. A veces un mismo antepasado figura con tres grafías distintas en tres documentos.
- Investigar la región de origen: saber de qué parte de Italia salió la familia puede dar pistas sobre cómo sonaba su dialecto, cómo terminaban los apellidos en esa zona, qué transformaciones eran probables al cruzar al español.
Conclusión
Identificar posibles variantes o deformaciones de un apellido puede marcar la diferencia entre encontrar o no a un antepasado en los registros históricos. En genealogía, pensar en las distintas formas que pudo adoptar un apellido no es un detalle menor, sino una herramienta clave de investigación.
Y a veces, esa investigación trae sorpresas: lo que durante generaciones se asumió como un apellido español puede tener raíces italianas, sicilianas o griego-calabresas que la simplificación ortográfica del siglo XIX borró del registro familiar. Reconstruir esa identidad onomástica original es una de las tareas más valiosas de la genealogía italiana en Argentina.
Fuentes consultadas
- Revista En Plenitud. (2012). Los cambios en el apellido de los inmigrantes. En Plenitud. https://www.enplenitud.com/los-cambios-en-el-apellido-de-los-inmigrantes.html
- FamilySearch (2019) ¿Qué puedo saber sobre mi apellido italiano?- https://www.familysearch.org/blog/es/apellidos-italianos/
- Pérez, S. (2019). Southern (American) Hospitality: Italians in Argentina and the US during the Age of Mass Migration (NBER Working Paper No. 26127). National Bureau of Economic Research. https://doi.org/10.3386/w26127
